Gofio Team

Todas las generaciones tienen una leyenda…

Como no podía ser de otra manera, el Gofio Team partió rumbo a la isla del meridiano para participar en una carrera que siempre tiene un encanto especial; sin lugar a dudas #Magmabike es, por lo decirlo de alguna manera sin ofender al resto, la mejor carrera del archipiélago.

Con esa premisa, partió la expedición del equipo a tierras herreñas con los nervios propios de novatos y habituales de la carrera, comenzaron los preparativos; recogida de dorsales y con algo de tiempo para descubrir una isla tan pequeña como
encantadora y atractiva.

Con las instrucciones claras de nuestra directora de equipo Nuria “pedalear, disfrutar, y llegar enteros a La Restinga” los nueves integrantes del equipo que este año participó en la carrera recogieron sus bicicletas; unos con la ilusión de su
primera participación y otros con la lección aprendida de años anteriores en los que disfrutar y sufrir se confundían en el imaginario Gofio.

Todos juntos en una salida neutralizada en la que estaban las mejores monturas de Canarias, dio comienzo la carrera a las 9.45. Gofio Team rodaba junto, disfrutando de unos nervios que, sin saberlo, presagiaban un día épico, de épicas consecuencias.

Nunca se puede tener todo controlado y así, nuestro muy querido compañero Andrés Fuentes vio como su bicicleta dijo basta. El ojo experto de Jesús le advirtió que había roto el núcleo, el condensador de fluzo y hasta el alma de sus dos ruedas… Las cosas no empezaban nada bien para el equipo; una de nuestras mejores bazas en carrera y en la plaza veía como sus opciones de competir se esfumaban sin remisión, pero… en situaciones desesperadas aparecen los héroes! Pablo, que lo había visto todo desde la barrera, se ofreció a dejarle su bicicleta: un misil con doble suspensión del que a Andrés le costó separarse. Al final, con alguna lágrima se la devolvió a su legítimo dueño (mil gracias de parte de todo el equipo @saraadortaa)

Así, aún con la mirada en el retrovisor maldiciendo la mala suerte de Andrés y sin tener nuevas noticias de él, partió la carrera y el grupo poco a poco se fue recolocando, buscando su propio ritmo, sensaciones y buscando una rueda amiga.

La frase que todo corredor de la Magma grabó a fuego llegó como un mazazo: “plato pequeño, piñón grande, aprieta el culo y dale duro”; apenas si habían discurrido 11 km, y las piernas aún en frío comenzó la cronoescalada. 10 km de permanente ascensión con repecho inicial que te hace plantear por qué te gusta sufrir encima de la bicicleta… simplemente, nunca encuentras la respuesta y hoy, varios días después tienes ganas de repetir! Así, entre pinos, laurisilva, senderos técnicos y bajadas rápidas, rodeados de hierba alta o entre bosques tupidos fuimos pedaleando en una continua lucha entre cuerpo y mente. Cuando el cuerpo decía basta, la cabeza tiraba un poco más repitiendo eso de “no querías mountain bike, no querías mountain bike…” La satisfacción de llegar
a meta siempre puede más! Y de repente, en medio del crujir de las ruedas en la pinocha y de las respiraciones agitadas que denotan el esfuerzo de todos, de la nada retumba unas frases que marcan el ADN del Gofio Team: “un gofio nunca pedalea solo…”, “ un gofio sólo sabe pedalear, pedalear y pedalear…”; “un gofio no se queja, solo pedalea y sufre”… Como un rayo en una noche despejada aparece Andrés, con una bici prestada a la que nada ha tenido que hacer, empujado por una renovada ilusión que va dejando ciclistas a su espalda. LEGENDARIO!! Salió de El Pinar con 20 minutos de retraso de la salida oficial, y ahí comenzó su carrera, subiendo, adelantando, sufriendo… pero sobre una doble todo se ve diferente.

Entre vistas espectaculares, con el Teide de fiel testigo, con un público entregado al esfuerzo de todos, y con el dilema entre el deseo de llegar a meta y de que nunca se acabase esta edición, comenzó el último tramo de bajada; 19 km de velocidad, control y tensión hasta llegar a la plaza de La Restinga, donde el Gofio Team si que nunca tiene rival.
Y así, poco a poco fueron llegando todos los integrantes del Gofio Team a meta; una meta que para todos significó un nuevo paso al frente y descubrió nuevos desafío superados; una meta que siempre colmó las aspiraciones de los más incrédulos, de aquellas y aquellos que siempre están detrás de nosotros y que nos empujan aunque no los veamos, ya sea desde la meta con un libro en la mano y una cerveza en la otra, a aquellas que estaba en casa rezando para que volviéramos enteros, de aquellos que se quejan de subir mal, de los que bajan como un rayo, de los que día a día superan dolores de espalda, cuello y muñecas marcando el camino a
los demás, de los grandes que bajan como niños con bicicletas nuevas, de aquellos que mejoran en el temido jable oyendo a la voz de la experiencia y de como un simple gesto de los talones puede hacer que vueles, de ese pibe que anda bastante, que es un valor seguro y que todo equipo debería tener uno, que ganó a su cuerpo con una mente tan fuerte como avispados y esperados son sus comentarios, de un nuevo integrante del Gofio Team que parece un viejo amigo que se reencontró con lo que buscaba en un equipo, de uno que aprende de todos y cada uno de ellos y que sin frenos, algo que le era de sobra conocido, llegó a meta, y por supuesto, de uno que superando todos los retos propios y ajenos, voló hacia La Restinga, celebrado un día especial de cumpleaños donde salió todo a pedir de boca y donde una vez más la familia GOFIO TEAM demostró que “UN GOFIO NUNCA PEDALEA SOLO”.

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